¿Apocalipsis qué?
¿Que pasará en 2012? Si no he perdido la cuenta este es el tercer aviso de apocalipsis que he vivido en los últimos diez años. El primero fue en 1999, con mucha gente poniendo del revés 999 y sacando el número de la bestia, 666. La siguiente vez fue en 2000. Que si los ordenadores se iban a caer, que si los sistemas electrónicos iban a fallar, que si no íbamos a ver el tercer milenio…Tampoco pasó nada. Eso si, un día de septiembre de 2001 ocurrió un acontecimiento que realmente cambió el mundo, y no para bien precisamente, pero esto es otra historia.
Ahora nos llega este nuevo apocalipsis llamado de 2012. Esta vez no es por que los números formen una cábala extraña, ni porque los ordenadores no puedan contar más alla. Es sencillamente porque hay multitud de profecías que hablan de ese año como final y comienzo de algo. Lo interesante en este caso y lo que lo hace digno de mención, es que hay diferentes mensajes sobre esta fecha en culturas separadas entre si por miles de kilómetros e incluso por siglos de diferencia.
De entre todo lo que se habla, no estoy dispuesto a creer que el planeta va a estallar, que un asteroide vaya a chocar contra nosotros o que vengan los primos de E.T. y nos den una paliza. De hecho no creo que la tierra vaya a ser destruida o que la raza humana vaya a desaparecer del planeta. Pero junto a estas predicciones catastrofistas sobre destrucción y muerte, se encuentra otras que hablan de un cambio en los seres humanos. Hay un libro, publicado en 2006 llamado “2012: The return of quetzalcoatl” en el cual su autor Daniel Pinchbeck (No os perdáis la foto del zagal) reflexiona, dentro de la corriente conocida como New Age, sobre el cambio que predice el calendario maya, que termina su cuenta en el solsticio de invierno de 2012. La conclusión a la que este autor llega es que en esas fechas se llegará a una conexión psíquica, creándose una noosfera.
Al margen de la fuerte carga de new age que tiene el concepto me parece interesante reseñar la idea de conexión entre seres humanos y la creación de una nueva conciencia universal. Si mezclo estas dos ideas con lo que he aprendido a lo largo de mi vida sobre que los cambios no se logran en un día, me da por pensar que ese cambio a un nivel de conciencia, vamos a decir diferente, ya se está produciendo, y buena parte de la responsabilidad de esto la tiene Internet.
A día de hoy existen unas 500 millones de personas conectadas sólo a través de facebook, creando una comunidad real y capaz de tomar decisiones y crear eventos. Es creciente el número de personas que somos más conscientes de lo que ocurre en diversas regiones del mundo gracias a las redes sociales. Los canales oficiales de comunicación son puestos en tela de juicio por la gente de la calle y la opinión de cualquier persona puede ser escuchada y tenida en cuenta en cualquier parte del mundo. Las antiguas barreras entre aquellos que daban y aquellos que consumían están desapareciendo. Es el momento de la historia en el que el intercambio de ideas e información es más masivo y rápido que nunca. Pero esto no ha hecho más que empezar. No sé que ocurrirá en el solsticio de invierno de 2012, pero lo que si sé es que si las cosas siguen así, las personas estaremos más conectadas, más conscientes y probablemente más libres. ¿No tiene esto pinta de revolución?
