A mamporros…
Hola hola caballunas y caballunos. Muchos de vosotros habréis visto el anuncio de bancaja en el que sale el bueno de Bud Spencer repartiendo leches como sólo el sabe hacer. El primer día que lo ví me harté de reír y recordé esas tardes de fin de semana cuando aún no había ni internet ni ná y tenías la suerte que ponían en la tele una peli de este tipo y del otro, el canijo, Terence Hill. Me encantaban esas tardes, cuando veía en los títulos de crédito los nombres de estos dos me preparaba para pasar una tarde bastante entretenida y en la que me iba a reír bastante. Con la tele ya no me pasa eso.
Pero bueno, nostalgia aparte, aquí van algunos datos de interés:
El verdadero nombre de Bud Spencer es Carlo Pedersoli, nació en Nápoles en 1929. En 1948 se proclamó campeón mundial de natación. Representó a Italia durante tres juegos olímpicos. En 1952, en 1956 y en 1960. Se licenció en derecho en 1955 y habla seis idiomas. El tipo no parece aburrirse mucho. En 1950 aparece en el cine por primera vez. Hace de guardia del Imperio Romano en Quo Vadis?. Finalmente, en 1967 coincide con Terence Hill en la película Tu perdonas… yo no. Escogió su nombre porque sentía admiración hacia dos cosas, a Spencer Tracy y a la Budweiser. Y ahí tenemos a Bud Spencer.
Por otro lado Terence Hill, cuyo verdadero nombre es Mario Girotti, nació en Venecia en 1939, hijo de un italiano y de una alemana. En 1951, con 12 años, inició su carrera de actor. Estudió literatura clásica en la Universidad de Roma, pero decidió dejarlo para dedicarse profesionalmente a actuar. Siguió haciendo diversos papeles hasta que en 1967 le pidieron que escogiese un nombre más comercial. Hay muchas versiones de esto, pero el mismo Terence cuenta que le pusieron delante una lista de nombres y que el escogió aquel que más le gustaba: Terence Hill. En este año de 1967 coincidió con Bud Spencer en Tu perdonas…yo no.
Pero será en 1971 en donde alcancen mayor éxito con la película Le llamaban Trinidad. Además, esta película marcaría el estilo de todas las que luego hicieron estos dos. Bud Spencer como un tío grandote, bonachón y con una fuerza bestial. Y Terence Hill, como un tío bastante listo, muy hábil y rápido en las peleas. A partir de aquí serían unas 14 películas repartiendo ostias como panes. En 1994 hicieron la última de este rollo: Y en Nochebuena… se armó el belén.
Pero sin duda la parte más cómica de las pelis de estos dos actores, al menos para mí, eran las peleas. En cada película había un número de mamporros determinado por el número de malos que se acercasen a la pareja durante el desarrollo de la historia. Sin embargo, siempre había una gran pelea final en la que estos dos le daban pal’ pelo a todo el que pasaba por allí.
Resulta muy curioso pensar en estas peleas y recordarlas como momentos muy divertidos y nada violentos. En las películas que hacían estos dos no había sangre, ni tampoco una violencia explícita. Eran peleas incruentas, graciosas, que recuerdan al cine mudo. Peleas en las que los malos recibían la gran paliza final por parte de los buenos.
Y cómo lo mejor de las cosas es dar una muestra, pues ahí os dejo un vídeo de una de esas peleas. Se trata de la pelea final de Quien tiene un amigo tiene un tesoro, de 1981.
Por cierto, desde Bocadillo de Caballa quiero sumarme a la petición de que les hagan un homenaje oficial a estos dos monstruos. No vaya a ser que se enfaden y verás tú…
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